Y
resulta que cuando aprecias las pequeñas cosas, todo lo ves más claro, las
sensaciones son cada vez más fuertes y sinceras, te fijas en lo que nadie lo
hace, aprendes a mirar la vida desde otro punto de vista y a darte otra oportunidad,
la definitiva.
Te
dices a ti mismo que esta será la tuya, que todo saldrá bien y que esta vez
será diferente y te lanzas al vacio, sin paracaídas ni nada que pueda frenarte
y protegerte ante una caída. Y resulta que…vuelves a caer.
Vuelves
a estamparte contra el piso como las otras veces y te duele, pero intentas
levantarte, ser fuerte y hacer como si nada hubiese pasado, lo malo es que a
veces funciona, pero otras…otras no tienes ganas de fingir que todo ha salido
bien, simplemente te limitas a vivir la vida tal y como se te presenta pero… ¿Sabes
qué?
La vida
es eso, vivir el momento .Y cuando menos te lo esperes, mas hundido y solo estés
y menos esperanzas tengas aparecerá, aparecerá esa cosa que más deseas, esa
cosa que nunca has deseado más en tu
vida. Y te sentirás feliz, claro que lo harás, te darás cuenta de que todos
aquellos malos momentos fueron necesarios para que los buenos que están
llegando ahora, sean perfectos. Y no te arrepentirás de nada de lo que hayas
hecho, simplemente, porque gracias a ello hoy en día eres feliz y has aprendido
a vivir la vida como nadie nunca antes lo ha hecho.
.jpg)